
Riesgos e implicaciones geoeconómicas de la apertura económica de Cuba
Ante una profunda crisis económica, Cuba ha iniciado una apertura selectiva orientada a atraer inversión extranjera y capital de la diáspora. Este texto analiza los riesgos y las implicaciones geoeconómicas de estas reformas, evaluando cómo podrían afectar la estabilidad económica de la isla y su inserción en el entorno regional e internacional.
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Eduardo Tzili-Apango
3/20/20263 min read

Durante los últimos años, la economía de Cuba ha enfrentado una combinación de bajo crecimiento, escasez de divisas, deterioro de infraestructura energética y caída del turismo, factores que han presionado a las autoridades a buscar nuevas fuentes de financiamiento externo y dinamización productiva. En este contexto, La Habana ha anunciado un conjunto de reformas destinadas a atraer capital extranjero, flexibilizar mecanismos de inversión y permitir una mayor participación de los cubanos residentes en el exterior en actividades económicas dentro del país (Díaz Ballaga y Maturell Senon 2025). Estas medidas forman parte de un esfuerzo más amplio por “reimpulsar la economía” mediante la captación de divisas y el aumento de la producción nacional.
Uno de los cambios más significativos es la decisión de permitir que cubanos residentes en el exterior inviertan y posean negocios en la isla, incluso mediante asociaciones con empresas estatales o privadas locales. Esta política representa un giro relevante respecto a décadas de restricciones a la diáspora, y busca movilizar capital transnacional, especialmente proveniente de comunidades cubanas en Estados Unidos. Las nuevas disposiciones contemplan la posibilidad de abrir cuentas bancarias en divisas, participar en fondos de inversión y establecer instituciones financieras no bancarias vinculadas a proyectos productivos (Belén Ruiz 2026). Desde una perspectiva geoeconómica, esta estrategia intenta convertir a la diáspora en un puente económico que permita mitigar la escasez de divisas y reactivar sectores como la agricultura, la infraestructura y los servicios.
Sin embargo, esta apertura también implica riesgos geoeconómicos significativos. En primer lugar, la economía cubana podría volverse más dependiente de capital externo políticamente sensible, especialmente si una parte importante de la inversión proviene de cubanos residentes en Estados Unidos. Dado que el embargo estadounidense sigue siendo un componente central del entorno económico de la isla, los flujos financieros y comerciales asociados a la diáspora permanecen vulnerables a cambios regulatorios y a decisiones de política exterior en Washington (Kavout 2026). Esto introduce un elemento de incertidumbre estructural que podría limitar la estabilidad de la inversión a largo plazo.
En segundo lugar, la apertura económica puede profundizar la dualización económica interna. La expansión de actividades vinculadas a divisas, inversión extranjera y redes transnacionales podría acentuar la brecha entre sectores de la economía conectados al dólar y aquellos dependientes del peso cubano. Algunos economistas han advertido que problemas estructurales como la inflación, la multiplicidad cambiaria y la escasez de reservas internacionales siguen afectando la viabilidad del modelo económico, lo que podría limitar el impacto de las reformas (Estévez 2025).
En tercer lugar, persiste el riesgo de que las reformas enfrenten obstáculos institucionales y regulatorios que desincentiven la inversión. A pesar de los anuncios para agilizar trámites y simplificar procesos, el sistema económico cubano sigue caracterizado por fuertes controles estatales y restricciones operativas, lo que podría reducir la confianza de inversionistas potenciales (Díaz Ballaga y Maturell Senon 2025). De hecho, el gobierno ha reconocido la necesidad de crear un entorno de negocios “más dinámico” para atraer capital extranjero.
En síntesis, la apertura económica de Cuba representa un intento pragmático de responder a una crisis económica profunda mediante la movilización de capital externo y la flexibilización de ciertos mecanismos de mercado. No obstante, desde una perspectiva geoeconómica, estas medidas también incrementan la exposición del país a riesgos vinculados a la dependencia financiera externa, la fragmentación económica interna y la incertidumbre política internacional. El éxito de la estrategia dependerá en gran medida de la capacidad del Estado cubano para generar confianza institucional, estabilizar su sistema monetario y gestionar su compleja relación económica con Estados Unidos.
El autor es profesor-investigador en el área académica de Política Internacional de la Universidad Autónoma Metropolitana unidad Xochimilco, y es director ejecutivo de Estratequio, un centro de investigación con sede en México dedicado al análisis geopolítico.
Referencias
Belén Ruiz, Florencia. 2026. “Cuba Invites Diaspora to Own Businesses for First Time”. Rio Times. https://www.riotimesonline.com/cuba-economy-diaspora-investment-reform/.
Díaz Ballaga, Wennys y Carmen Maturell Senon. 2025. “Anunciadas medidas para flexibilizar y dinamizar la inversión extranjera en Cuba”. Granma. https://www.granma.cu/cuba/2025-11-26/anunciadas-medidas-para-flexibilizar-y-dinamizar-la-inversion-extranjera-26-11-2025-00-11-48.
Estévez, Mayli. 2025. “Nuevas reglas para la inversión extranjera en Cuba: lo que se promete y lo que preocupa” https://eltoque.com/nuevas-reglas-para-la-inversion-extranjera-en-cuba.
Kavout. 2026. “Is Cuba Truly Opening Its Doors to Foreign Capital?” https://www.kavout.com/market-lens/is-cuba-truly-opening-its-doors-to-foreign-capital.




Cita del texto (Chicago 17va edición): Tzili-Apango, Eduardo. “Riesgos e implicaciones geoeconómicas de la apertura económica de Cuba”. Tequio geopolítico, 19 de marzo de 2026. https://estratequio.mx/riesgos-e-implicaciones-geoeconomicas-de-la-apertura-economica-de-cuba



