
China-Cuba y la resiliencia económica
La cooperación entre China y Cuba sugiere que, incluso en entornos de fuerte rivalidad geopolítica, los proyectos de infraestructura y desarrollo pueden convertirse en mecanismos de resiliencia económica.
Eduardo Tzili-Apango
3/16/20265 min read

En los últimos años Cuba ha enfrentado uno de los entornos económicos más severos desde el final de la Guerra Fría. El endurecimiento de las sanciones estadounidenses ha limitado considerablemente el acceso del país a financiamiento internacional, combustibles y mercados externos. Las restricciones financieras, comerciales y de transporte se han combinado con debilidades estructurales de la economía cubana, caracterizada por infraestructura envejecida, baja disponibilidad de divisas y una fuerte dependencia de importaciones energéticas. En este contexto, China se ha vuelto –toda vía más– un socio relevante capaz de proporcionar cooperación material en sectores estratégicos, lo que ha comenzado a influir directamente en la capacidad del país para sostener servicios básicos y mantener su actividad económica.
La economía cubana ha estado condicionada durante décadas por el embargo económico impuesto por Estados Unidos, vigente desde inicios de la década de 1960. De acuerdo con estimaciones presentadas por el gobierno cubano ante Naciones Unidas, las pérdidas acumuladas derivadas de ese embargo superan los 160 mil millones de dólares a precios corrientes. Esta cifra forma parte de los informes anuales que Cuba presenta ante la Asamblea General de la ONU para documentar el impacto económico de las sanciones (United Nations 2023). Durante la segunda mitad de la década de 2010, y comienzos de la década de 2020, el impacto se intensificó debido a nuevas medidas de presión sobre transacciones financieras y sobre el transporte marítimo de petróleo destinado a la isla. Estas restricciones contribuyeron a agravar problemas de abastecimiento energético y a profundizar las limitaciones estructurales de la economía cubana.
El sistema energético se ha convertido en uno de los principales puntos de tensión. Cuba depende –en gran medida– de centrales termoeléctricas antiguas y de importaciones de combustible. La reducción de suministros petroleros provenientes de Venezuela, en parte asociada con sanciones estadounidenses, ha provocado escasez energética recurrente y apagones prolongados en distintas regiones del país (The Guardian 2026). Esta situación afecta el funcionamiento del transporte, la industria y los servicios públicos, toda vez que el suministro de electricidad constituye un elemento central para sostener la vida económica cotidiana en un país de aproximadamente 10.9 millones de habitantes (Banco Mundial 2025).
Precisamente, la cooperación con China se ha vuelto particularmente visible en este sector crítico. En los últimos años, Beijing ha ampliado su participación en proyectos de infraestructura energética en la isla, especialmente mediante el suministro de tecnología, financiamiento y equipos para proyectos de energía solar. Cuba ha puesto en marcha un programa nacional que contempla la construcción de 92 parques fotovoltaicos con una capacidad instalada total cercana a los 2 gigavatios hacia finales de la década. Este plan forma parte de una estrategia de transición energética destinada a reducir la dependencia del petróleo importado y aumentar la participación de energías renovables en la matriz energética nacional (Ministerio de Relaciones Exteriores 2025).
Diversos reportes periodísticos indican que una parte significativa de estos proyectos comenzó a desarrollarse a partir de 2025 con apoyo tecnológico y logístico de empresas chinas. Según el Ministerio de Economía y Planificación (2025) de Cuba, el programa contemplaba la instalación de más de cincuenta parques solares durante 2025 con una capacidad total superior a mil megavatios, aunque el ritmo de construcción depende de la disponibilidad de equipos, financiamiento y condiciones de la red eléctrica nacional. Este despliegue ha implicado la llegada a la isla de paneles solares, inversores y componentes tecnológicos procedentes principalmente de fabricantes chinos.
La importancia de este programa radica en que busca enfrentar una debilidad estructural de la economía cubana. La generación eléctrica a partir de fuentes renovables reduce la dependencia del combustible importado y puede contribuir a estabilizar el suministro eléctrico durante las horas diurnas. A escala global China desempeña un papel dominante en la industria solar, produciendo la mayor parte de los paneles fotovoltaicos y controlando segmentos críticos de la cadena de suministro tecnológica asociada a esta industria. Esta capacidad industrial permite a las empresas chinas desplegar infraestructura energética en distintos países a costos relativamente competitivos, lo que explica su creciente presencia en proyectos de transición energética en economías en desarrollo.
La cooperación bilateral no se limita al sector energético. En momentos de escasez alimentaria China también ha enviado asistencia de emergencia a Cuba. Durante 2024 el gobierno chino entregó aproximadamente 20 mil toneladas de arroz a la isla como ayuda alimentaria, distribuidas en varios envíos durante el año (South China Morning Post 2026). Posteriormente, nuevos programas de cooperación anunciados en 2026 incluyeron envíos adicionales de arroz y apoyo financiero para equipamiento energético. Este tipo de asistencia busca aliviar temporalmente presiones sobre el consumo interno en un contexto de crisis económica y restricciones comerciales.
Desde una perspectiva más amplia, la cooperación chino-cubana también refleja cambios en la estructura del sistema internacional. Durante las últimas dos décadas, China ha ampliado significativamente su presencia económica en América Latina, convirtiéndose en uno de los principales socios comerciales de la región y en una fuente relevante de financiamiento e inversión en infraestructura. En este contexto, la relación con Cuba tiene tanto una dimensión simbólica como una dimensión práctica vinculada al desarrollo de proyectos concretos.
Las implicaciones son importantes para Cuba; los proyectos de energía renovable pueden reducir su vulnerabilidad frente a interrupciones en el suministro de combustible y contribuir a estabilizar la producción eléctrica. Incluso incrementos moderados en la disponibilidad de energía pueden traducirse en mejoras tangibles en la productividad económica y en la calidad de vida de la población. La transferencia tecnológica y la instalación de nueva infraestructura también pueden generar capacidades que perduren más allá de coyunturas políticas específicas.
Sin embargo, la cooperación con China no elimina los desafíos estructurales que enfrenta la economía cubana. Problemas como la baja productividad, las restricciones financieras externas, las presiones demográficas y la volatilidad de los mercados internacionales seguirán influyendo en su trayectoria de desarrollo. Lo que sí muestra esta relación es que ciertas alianzas internacionales pueden contribuir a mitigar parcialmente los efectos de presiones geopolíticas externas.
En un contexto global, en el que las sanciones económicas se utilizan cada vez más como instrumentos de poder, la cuestión de quién facilita el desarrollo adquiere una dimensión política significativa. Cuando un país sometido a presiones externas recibe apoyo que fortalece su base productiva y tecnológica, el impacto trasciende el ámbito de la ayuda económica convencional. La cooperación entre China y Cuba sugiere que, incluso en entornos de fuerte rivalidad geopolítica, los proyectos de infraestructura y desarrollo pueden convertirse en mecanismos de resiliencia económica.
El autor es profesor-investigador en el área académica de Política Internacional de la Universidad Autónoma Metropolitana unidad Xochimilco, y es director ejecutivo de Estratequio, un centro de investigación con sede en México dedicado al análisis geopolítico.
Referencias
Banco Mundial. 2025. World Development Indicators: Cuba Population.
https://data.worldbank.org/country/cuba.
Ministerio de Economía y Planificación. 2026. Se instalarán más de 1 000 MW este año con el montaje de más de 50 parques en todo el país. https://www.mep.gob.cu/es/noticia/se-instalaran-mas-de-1-000-mw-este-ano-con-el-montaje-de-mas-de-50-parques-en-todo-el-pais.
Ministerio de Relaciones Exteriores. 2025. China dona a Cuba 5 000 sistemas fotovoltaicos para electrificar viviendas rurales aisladas. https://cubaminrex.cu/es/china-dona-cuba-5-000-sistemas-fotovoltaicos-para-electrificar-viviendas-rurales-aisladas.
South China Morning Post. 2026. “China sends emergency food aid to Cuba as US sanctions worsen shortages”.
https://www.scmp.com/news/china/diplomacy/article/3340604/china-sends-emergency-food-aid-cuba-us-sanctions-worsen-shortages.
The Guardian. 2026. “US sanctions, power cuts, climate crisis: why Cuba is betting on renewables”.
https://www.theguardian.com/global-development/2026/feb/18/us-sanctions-power-cuts-climate-crisis-why-cuba-is-betting-on-renewables.
United Nations. 2023. General Assembly Overwhelmingly Adopts Resolution Calling on United States to End Economic, Commercial, Financial Embargo against Cuba https://press.un.org/en/2024/ga12650.doc.htm.
Cita del texto (Chicago 17va edición): Tzili-Apango, Eduardo. “China-Cuba y la resiliencia económica”. Tequio geopolítico, 16 de marzo de 2026. https://estratequio.mx/china-cuba-y-la-resiliencia-economica



